sábado, 28 de septiembre de 2013

Cocido mondejano

Como no podía ser de otra manera, os traemos la receta de mi abuela del cocido, no madrileño, sino mondejano. Y es que en casa de mi abuela se come cocido hasta en los días más calurosos del verano.

Disclaimer: mi abuela sabe usar la olla exprés, así que desde hace años cocina todos los guisos con ella. Esta receta es por tanto para la olla exprés; sin embargo, ella misma comenta que los pasos para hacer el cocido en puchero normal son los mismos, lo único que tendremos que esperar bastantes más horas. Mi bisabuela ponía el cocido desde que se levantaba (8 a.m.) y estaba listo ¡para la cena de ese día! ¡Lo que hace unas 12 horas de cocción!


Segundo plato del cocido.




¡Empezamos!

Ingredientes


3/4 Kg de garbanzos
1 Kg de falda de ternera
1 hueso de cadera
0.5 Kg de puntas de jamón
1/2 Kg de esqueletos de pollo
Panceta salada (opcional)
1/2 Kg de repollo






Como veréis, falta el chorizo y la morcilla, y es que en casa de mi abuela nunca se ha echado al cocido. Otra opción es echar también espinazo (mi abuela comenta que vecinos suyos lo echan, pero ella no).

Los garbanzos los habremos dejado reposar desde la noche anterior en agua templada con sal.

Preparación

Antes de nada, lavamos toda la carne con agua y los huesos del jamón con estropajo (no hace falta que echemos jabón).


A continuación metemos los garbanzos en la redecilla de cocido y metemos dentro unas 3 o cuatro hojas de repollo y una patata pelada. Cerramos la redecilla y la metemos en la olla.

Redecilla en la que se meten los garbanzos

Incluimos las puntas de jamón, los esqueletos de pollo, el hueso de cadera, la panceta salada y la falda de ternera. Echamos perejil y un ajo cortado en láminas. Llenamos de agua hasta arriba la olla y lo ponemos a cocer durante unas dos horas.


A parte, coceremos 1/2 Kg de repollo y lo rehogaremos con unos ajos, para acompañar a los garbanzos.



Para servir

Una vez esté listo el cocido, retiraremos los garbanzos e iremos colando el caldo para que no se nos cuele ningún hueso de pollo o trozo de jamón de las puntas.


Vamos apartando el jamón, para que cada uno, si quiere, se lo eche junto con los garbanzos. Retiramos también la falda de ternera.

Lo más llamativo del cocido mondejano es que la carne (tercer plato del cocido) es asada. Por tanto, en una sartén grande y con un pelín de aceite asaremos la falda de ternera que hemos retirado del codido hasta que quede muy crujiente.



Ponemos el caldo en una olla y echamos un puñado de fideos por cada comensal.

Lo primero que se sirve es la sopa, que en mi casa a menudo se come junto con una cebolla cruda o un pimiento. Además, los más atrevidos se echan unos cuantos garbanzos en la sopa y está delicioso.

Lo segundo que comeremos son los garbanzos. Los juntamos con el repollo, la patata, la zanahoria, un poco de jamón y aliñamos con aceite y sal.

Lo tercero, y que a menudo se junta con los garbanzos, se come la carne asada.



¡Espero que lo disfrutéis tanto como nosotros!

Y con lo que nos sobre, haremos ¡ropa vieja!

PD: Me cuenta mi abuela que en los días de fiesta era típico añadir al cocido albóndigas de carne, los que pudieran, o de pan, los menos afortunados. Se formaban las albóndigas (explicaremos la receta en un post dentro de poco) normalmente y en lugar de freírlas aparte, se echaban directamente al cocido de tal manera que quedaban sólo cocidas




domingo, 8 de septiembre de 2013

Patatas al ajillo

¡Hoy os traigo una de nuestras recetas favoritas! Patatas al ajillo. Ideales para comer con huevos fritos, filetes de pollo o croquetas. Esta vez la foto de la receta en el estado final no está muy lograda y no se ve muy bien, intentaré subir una nueva foto en cuanto las vuelva a hacer

Ingredientes (para diez personas):

- 3 kilos de patatas
- 4 ajos
- Un vaso de vinagre blanco
- Sal
- Aceite de oliva

Pelamos las patatas y las cortamos transversalmente en capas finas. Para ello en casa de mi abuela usamos un cortador de patatas: ahorras tiempo y esfuerzo.


Sumergimos las patatas así cortadas en aceite (previamente las habremos echado sal al gusto). Debe haber suficiente aceite (las patatas tienen que nadar en él). La idea es que las patatas no deben freírse, sino cocerse en aceite. Para ello, debemos tener el fuego bastante flojo. 



Las vamos removiendo con paciencia durante unos 45 minutos. Cuando ya estén a punto de ser retiradas (deben estar como las patatas que usamos para la tortilla de patatas, muy blandas y fritas por algunas partes) quitamos el aceite de la sartén. Podemos hacerlo de diferentes formas, pero la más sencilla sería coger una espumadera e ir sujetando las patatas mientras vertimos el aceite de la sartén en el recipiente en el que vayamos a poner el aceite. No hace falta que se queden completamente secas, pero sí tenemos que retirar la mayor parte del aceite. Una vez retirado el aceite, dejamos de nuevo la sartén a fuego lento. 

A continuación picaremos cuatro ajos grandes. Para ello partimos los ajos en rodajas y los machacamos en el mortero.


A continuación juntamos el ajo picado con un vaso de vinagre y removemos un poco. Vertimos la mezcla sobre las patatas. Y removemos las patatas.


Mantenemos las patatas en el fuego (recordemos que era lento) unos cinco/diez minutos más mientras removemos para que se mezcle bien y después ¡a comer!




domingo, 1 de septiembre de 2013

Pisto




Hoy os traigo una de tantas recetas de pisto. Mi abuela hace pisto durante todo el verano para aprovechar toda la cantidad de verduras frescas y con buen sabor típicas de esta temporada. Como mi abuela lo hace para toda la familia, os diré que la cantidad de pisto que sale de esta receta nos ha dado para llenar ¡dos boles enteros de pisto!






Ingredientes:

2 kilos de pimientos
1 kilo y medio de cebolla
2 kilos de calabacín
2 botes de tomate triturado crudo
2 cucharadas de azúcar
Aceite de oliva
Sal


Cortamos los pimientos en rodajas pequeñas y los sofreímos con un dedo de aceite a fuego medio. Tardan bastante en freírse (alrededor de una hora), así que ¡sed pacientes!

Cuando estén bien fritos (como en la imagen, muy blanditos y tostados), los sacamos de la sartén y los escurrimos en un escurridor. Dejamos el aceite en la sartén para freír el calabacín y la cebolla.

Mientras freímos el pimiento, habremos pelado y picado el calabacín y la cebolla. Ponemos ambos en un escurridor, le echamos sal al gusto y dejamos reposar hasta que termine de freírse el pimiento para que el calabacín suelte el agua.

Freímos el calabacín y la cebolla en el aceite que nos ha sobrado del pimiento también a fuego lento. ¡No hace falta añadir más!




Cuando el calabacín esté bien sofrito y de un color parduzco (como en la segunda foto), lo retiramos y lo colocamos junto con los pimientos en el escurridor.

A continuación tenemos dos opciones: usamos tomate triturado de bote o usamos tomate natural. La segunda opción la comentaré más adelante, de momento seguiré con la receta usando tomate de bote.

Vertimos los dos botes de tomate en la misma sartén y con el mismo aceite que nos ha sobrado del calabacín. Si vemos que hay poco aceite (no debe haber más de dos centímetros de aceite), podemos usar el aceite que ha escurrido de los pimientos y el calabacín.
Añadimos dos cucharadas de azúcar y sal al gusto y sofreímos durante unos veinte minutos a fuego medio.


A continuación juntamos el pimiento, el calabacín y la cebolla que teníamos reservados con el tomate y continuamos sofriendo a fuego lento durante unos quince minutos más.

¡Ya tenemos nuestro pisto!
Nosotros nos lo comemos recién hecho o frío y está buenísimo de las dos formas. ¡Combinado con huevo frito, croquetas o pollo resulta una comida muy completa! Además, se le pueden añadir trozos de pollo o de bonito para hacerlo más consisntente.





¿Y qué pasa si lo queremos hacer con tomate natural?


Pues para las mismas cantidades que en esta receta, usaremos tres kilos de tomates. Tendremos que pelarlos (recordad que si se dejan en agua caliente durante un tiempo son mucho más fáciles de pelar) y picarlos en trozos muy pequeños. Se sofríen en la sartén con un dedo de aceite durante 50 minutos, dos cucharadas de azúcar y sal al gusto a fuego medio y con una cuchara vamos deshaciéndolos. Si no quedan lo suficientemente deshechos, usamos la batidora.

Añadimos el pimiento, el calabacín y la cebolla y sofreímos la mezcla durante otros quince minutos.